pEquE iNfOrmEs 2013


pEquE iNfOrmE DICIEMBRE 2013

♥ ¡¡Hola pequemundo!! ★


¡¡¡Ya estamos de vacaciones!!!


♥ ¡¡A LEER!! ★

El poema más votado:

Esta Navidad

Dame un lindo abrazo
esta Navidad;
un abrazo solo,
eso y nada más.

Dame un fuerte abrazo
esta Navidad;
quiero algo bien cierto,
quiero algo real.

Dame un gran abrazo
esta Navidad;
tan sólo un abrazo
que diga “te quiero”,
eso y nada más.


Douglas Wright
Buenos Aires, Argentina


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Ilustración: © Luisa Uribe.
Bogotá, Colombia.


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SILVIA SCHUJER
La escritora más votada

Cuento: LA ÚNICA DAMA, de Silvia Schujer

En el departamento somos cinco: los cuatro muchachos y yo. Vivimos tranquilos desde hace unos años y aunque algunos vecinos opinen lo contrario, somos una hermosa familia.

Ellos -los cuatro- tienen nombres parecidos pero los sé distinguir: Alberto es el más alto, el que anda siempre descalzo y el que -al decir de los otros- come como un hipopótamo. Roberto es el melenudo. El que cambia de color el pelo todo el tiempo y cuando lo tiene amarillo parece un león.

Heriberto es el que grita. El de la voz fuerte pero las manos más suaves. El encargado de llamarme cuando me alejo.

Humberto es el de anteojos. El que cada dos por tres los pierde y entonces, como no ve nada, se lleva el mundo por delante: animales, objetos y damas.

Alberto, Roberto, Heriberto y Humberto nacieron todos en el mismo pueblo. Fueron compañeros de colegio y cuando llegó la hora de elegir una carrera universitaria, decidieron venir juntos a vivir a la ciudad.

A mí me gustan los cuatro. Cada uno con sus manías, con sus pelos, sus voces, sus pies y sus olores.

Les critico el orden; nunca encuentro una cama deshecha donde echarme a dormir.

Mi vida en familia es de lo más llevadera. De lunes a viernes desayunamos temprano. A esa hora estamos todos con cara de sueño y, aunque tomamos la leche en silencio, podemos sentir el calor de estar juntos. Después, cada cual a su juego: los muchachos se van yendo de a uno a la facultad (el que entra más temprano tiene el primer turno para bañarse) y yo me quedo sola con la casa a disposición. Con la casa y todos los pares de medias que han dejado desparramados. Entonces entro, salgo; siempre queda abierto el lavadero.

De tarde, cuando el movimiento de los ascensores se hace más intenso y los rayos del sol más leves, los muchachos empiezan a llegar. Alguno prende la tele, otro se instala en la cocina, alguno lleva un libro al baño y se olvida de salir; el menos cansado se ocupa de las compras…

Y todo transcurre más o menos así hasta que llega el fin de semana y el orden se altera por completo: se vuelve más difícil saber cuándo es de día o de noche, nadie sube una persiana, se duerme a destiempo, se come a cualquier hora y, a veces, hasta se llena de gente la casa.

Nada de esto me incomoda: ni el orden ni el desorden. Ni la rutina ni el fin de semana. Ni las camas bien hechas ni la comida sin sal. Lo que en verdad no soporto es el fútbol. Ese juego que ven por la tele. Empaña la armonía familiar. Y no porque no me guste lo que muestra la pantalla. En ese sentido me da igual cualquier cosa: mil hombres corriendo detrás de una pelota o un capítulo de los Simpson. Lo que no tolero del juego es cuando viene con preparativos. Cuando antes de que empiece la transmisión los cuatro muchachos llenan la casa con banderas y se ponen unas camisetas celestes y blancas, exactamente iguales a la que me ponen a mí. Y ¡ojo!, no es que no soporte que me pongan una camiseta. Digamos que no me encanta pero tampoco es lo peor. Lo que me saca de quicio, me eriza los pelos y me crispa las uñas es que en esas situaciones, durante noventa minutos, me obliguen a estar sentada con ellos. A estar sentada y a soportar que me tiren al aire y en el aire me agarren -una y otra vez- cada vez que festejan un gol.

Seguido no pasa. Pero pasa. Y si mi olfato no me engaña, hoy es uno de esos días en los que va a pasar. Ya los he visto esta mañana sacando unas banderitas y comprando unas prepizzas para meter esta noche en el horno. Ya los he visto con el queso y las bebidas. Y aunque tenga que renunciar a las aceitunas que siempre ligo por demás en estos casos, mi decisión es irrevocable. Amo a esta familia que tengo como a nada en el mundo y no estoy dispuesta a perderla por un mísero partido de la selección. Me voy antes de que lleguen y me quedo en un tejado hasta mañana. Que me busquen. Que piensen. Que revoleen otro amuleto por el aire. Que aprendan a tratar a una dama. Miau.


FIN


Del libro: El tesoro escondido –y otras fotos de familia– Silvia Schujer, Editorial: Alfaguara. llustradores: Alberto Pez. Colección: Serie Naranja. Páginas: 88. Publicación: 28/03/2005. Género: Cuento. Edad: Desde 10 años.
Este libro reúne cuentos (10) sobre la vida cotidiana en familia. A través de ellos, las situaciones de todos los días dan origen a relatos desopilantes. Una mirada lúcida, crítica e ingeniosa sobre los vínculos familiares y la vida de los chicos, en la que no se salva nadie.

Visto y leído en: LEER PORQUE SÍ
Taller de lectura de la Escuela de Enseñanza Media Para Adultos Nº 1007 "LIBERTAD". Rafaela, Pcia. de Santa Fe, Argentina. (Profesor responsable: Sergio Fassanelli)


Cuento: DOS AMIGAS FAMOSAS, de Silvia Schujer
(De cuentos ya contados, son personajes prestados)

¿Que si habían sido amigas antes? Para nada. No se podían ni ver. Se la pasaban peleando de un cuento a otro como perro y gato.
Como perro y gato que se pelean, claro.

Desde que las habían puesto en el mismo libro –aunque en distintas historias - Caperucita y Cenicienta no hacían más que insultarse, sacarse la lengua o espiarse con maldad.

—¡Sos una tonta! —solía decirle la Cenicienta. Y repetía que sólo a una tonta se la comen los lobos.

—¡Y vos una fregona! —le contestaba Caperucita enojadísima.

Y como en estos casos, en los demás tampoco perdían oportunidad de hacerse rabiar hasta las lágrimas.

Cada vez que Caperucita roja llegaba a la parte del cuento en que debía juntar flores del bosque para su abuelita, Cenicienta le pateaba la canasta y salía corriendo.

Y, cada vez que podía, Caperucita ensuciaba las páginas del cuento de Cenicienta para que su horrible madrastra la hiciera limpiar más y más.

Todo ¿por qué? Quién sabe... Nadie en aquel libro lo entendía.

Y no sólo eso, sino que además, estaban hartos de soportarlas. A ellas y los desastres que eran capaces de provocar cuando se peleaban.

Una vez, tirándose de los pelos, rodaron hasta el prólogo y de la fuerza con que cayeron, arrancaron las tres primeras páginas.

Tal fue el bochinche que, entre dimes y diretes, flautas y pitos, por fin se decidió echarlas.
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—¡Fueraa! —gritaron a coro los siete enanos de Blancanieves.

Y como Cenicienta y Caperucita no se movieron, fue el propio
Gato con Botas quien las puso de patitas en la calle.

De patitas en los estantes, para ser más exactos. Porque el libro del que las habían echado, estaba en el estante de una librería.

Cada una por su lado, pero las dos al mismo tiempo, se aferraron a un tablón como pudieron. Y empezaron a bajar con rumbo al piso.

—¡Mamita querida! —susurró una de ellas.

No conocían la vida fuera del libro, así que en realidad, estaban más asustadas que cocodrilo en el dentista.

Por otra parte, recién cuando tocaron el suelo, se dieron cuenta de lo chiquitas que eran en relación a las personas y...

Apenas si llegaban al tobillo de los chicos. Y esto, que al principio pareció maravilloso para que no las descubrieran, no tardó en convertirse en un flor de problema. Eran tan, pero tan chiquitas que la gente al caminar estaba siempre a punto de pisarlas sin querer.

Caperucita y Cenicienta, entonces, tuvieron que emprender la marcha, esquivando por aquí y por allá, los acechantes zapatos que, ante el menor descuido, podrían aplastarlas.

Habrá sido el susto, sí, del susto, que sin darse cuenta (o sin pensarlo demasiado) se fueron acercando una a la otra, cada vez más hasta darse la mano.

Habrá sido del susto, sí del susto.

Un poco más seguras entonces frente al peligro, salieron a la calle y lograron por fin dar un paseo. Entre zapato y zapatilla disfrutaron de la tarde como nunca. Como amigas, mejor dicho.

Hasta que una hormiga distraída que pasaba las confundió con otras hormigas y se acercó para hablarles.

Al ver ese enorme bicho negro fue tal el horror de Caperucita y Cenicienta que huyeron despavoridas.
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Corrieron y corrieron desesperadas. Entre saltos y caídas, piernas y zapatos llegaron a la librería y, sin saber en cual, se metieron en el primer libro que encontraron.

Era uno para grandes. De esos que están llenos de letras y no tienen un dibujo ni por casualidad.

Se escondieron de unas palabras y allí se quedaron arrinconadas quién sabe cuánto tiempo.

Es ahí donde yo las descubrí una tarde mientras leía un libro recién comprado.

Estaban juntas, apretaditas entre dos palabras dificilísimas.

—¿Qué hacen en esta novela? —les pregunté.

Y entonces ellas me lo contaron todo. Con lujo de detalles. Y que se habían hecho tan amigas en esos días que no querían volver más hasta sus cuentos.

—¡Ajáa! —pensé.

—¡Ajá! —volví a pensar.

Y ahí no más decidí escribir esta historia. Papel y lapicera en mano, un cuento nuevo donde Caperucita y Cenicienta no se tendrán ya que separar.


FIN

Complementos Decoracion.es Tienda online: Muñecas de trapo


De: Cuentos cortos, medianos y flacos. Libros del malabarista. Ediciones Colihue

Estos libros son para:
• Los valientes que leen solos.
• Para los curiosos que recién empiezan, pero saben pedir ayuda.
• Para los pininos que no distinguen la O de un huevito, pero pueden pedir que se los cuenten.
• Para los chicos que quieren libros "todos llenos de letras", como los de los grandes.

Para escuchar el cuento: 1er Ciclo Cuentos Narrados (Audio) EDAIC Varela (Equipo Distrital de Alfabetización Inicial y Continua)



VALORES
Lo más pedido


EL ÁRBOL DE LOS VALORES

Recuperar y Cuidar Nuestros Valores Es Una Necesidad Imperiosa Para Un Mundo Mejor.


APRENDER A CONVIVIR

EN PAZ
CON IGUALDAD
SIN VIOLENCIA
CON ALEGRÍA
SIN BOMBAS NUCLEARES
CON LIBERTAD
RESPETANDO A LOS MAYORES
SIN CONTAMINACIÓN
SIN INJUSTICIAS
SIN PRIVILEGIOS
CON TOLERANCIA POR LAS DIFERENCIAS
CON MEDIO AMBIENTE LIMPIO Y SANO
SIN GUERRAS
SIN HAMBRE NI DESNUTRICIÓN INFANTIL
CON NIÑOS FELICES
SIN ABUSOS DE PODER
CON RESPONSABILIDAD
CON SEGURIDAD SOCIAL
CON IGUALDAD DE POSIBILIDADES
RESPETANDO LA VIDA
CON JUSTICIA PARA TODOS
SIN DISCRIMINACIÓN
CON CAPACITACIÓN PARA TODOS
SIN DROGA
CON EDUCACIÓN Y SALUD PARA TODOS
CON TRABAJO PARA TODOS
CON AMPLIA PARTICIPACIÓN DEMOCRÁTICA
CUMPLIENDO NUESTROS DEBERES
CON ACCESO PAREJO AL CONOCIMIENTO DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA
CON RESPETO POR LOS DERECHOS HUMANOS
CON AMOR


“EL MUNDO NO ES PARA DEJARLO SER MUNDO DE CUALQUIER MANERA, SINO PARA HACERLO NUESTRO MUNDO, A IMAGEN DE NUESTROS SUEÑOS, DE NUESTROS DESEOS.”
GONZALO ARANGO (COLOMBIANO)


Textos tomados de un afiche publicitario del libro: “Buscando una mejor convivencia, para los niños del tercer milenio”. Editorial Cultural Librera Americana S. A (Grupo CLASA)

La imagen es de bibliopeque


IMPRENTA MAYÚSCULA
(primeros lectores)
Lo más buscado

Ilustración: © Luisa Uribe


Marta Giménez Pastor
Versos en sube y baja

POEMA: ROSA LA JIRAFA

ROSA, LA JIRAFA, ESTÁ MUY SORPRENDIDA
PORQUE NO HA ENCONTRADO UN SACO A SU MEDIDA.

YA TODO EL NEGOCIO LLEVA RECORRIDO
Y TODOS LE DICEN ¡ES TIEMPO PERDIDO!

UN SASTRE LE EXPLICA QUE ELLA ES MUY DELGADA
LA JIRAFA GRITA ¡NO ME IMPORTA NADA!

TIENE OREJAS CORTAS Y EL CUELLO MUY LARGO...
PARA LA JIRAFA ESTO ES MUY AMARGO

PERO DISIMULA CON UNA SONRISA
MIENTRAS SE ARREMANGA SU LINDA CAMISA.

VAYA A UN PELETERO, LE DICE UNA OSA,
¡NO DEBE AFLIGIRSE POR TAN POCA COSA...!

Y ALLÍ LA JIRAFA ENCUENTRA UN TAPADO:
UN CUADRITO BLANCO Y OTRO ANARANJADO.

¡QUÉ FIGURA ESBELTA! DICE UNA VECINA
VIENDO A LA JIRAFA PARADA EN LA ESQUINA.

¡QUÉ LINDA SILUETA, NI UNA SOLA ARRUGA...!
¡SI YO LA TUVIERA!... PIENSA LA TORTUGA

CUANDO DOÑA ROSA PASA MUY CONTENTA
LUCIENDO SU SACO COLOR DE POLENTA.


Visto y leído en: issuu.com/libros para chicos



CUENTO: LOLA NO QUIERE COMPARTIR

CLASIFICACIÓN: VALORES – COMPARTIR. AUTOR: SONIA CASTELETTI. ILUSTRACIÓN: GABRIEL CORTINA. EDITORIAL “MAESTRA INFANTIL”. EDAD: A PARTIR DE TRES AÑOS


LOLA ESPERABA A LOS REYES MAGOS CON UNAS GANAS ENORMES, COMO TODAS LAS NIÑAS Y NIÑOS DEL BARRIO. ESTABA TAN CERCA, TAN CERCA EL DÍA… ELLA HABÍA PEDIDO UNA MUÑECA, LA MÁS HERMOSA QUE HABÍA VISTO TENÍA EL PELO RUBIO, LLEVABA UN PRECIOSO VESTIDO ROJO Y ZAPATOS BLANCOS, Y LO MEJOR DE TODO, SI APRETABAS FUERTE SU TRIPITA, LA MUÑECA DECÍA “TE QUIERO”.

Y POR FIN LLEGÓ EL 6 DE ENERO, AÚN NO ERA DEL TODO DE DÍA CUANDO LOLA SALTÓ DE SU CAMA Y CORRIÓ FELIZ A ABRIR SU REGALO. Y ALLÍ ESTABA SU MUÑECA, LA QUE ELLA QUERÍA. ¡QUÉ GRANDES ERAN MELCHOR, GASPAR Y BALTASAR! AL DÍA SIGUIENTE SE LEVANTÓ TEMPRANO PARA SALIR A JUGAR, HACIA UN POCO DE FRÍO, PERO ALLÍ ESTARÍAN SUS AMIGAS CON SUS REGALOS. LOLA DESEABA TANTO ENCONTRARSE CON ELLAS Y ENSEÑARLES SU MUÑECA, QUE SE BEBIÓ LA LECHE DE UN TIRÓN Y A DURAS PENAS SE COMIÓ LA TOSTADA. SUS AMIGUITAS FUERON LLEGANDO DE UNA EN UNA, LUCÍA, MARÍA, VERÓNICA…, ALBOROTADAS Y FELICES, CON SUS REGALOS A CUESTAS, LA MUÑECA DE LOLA CAUSÓ SENSACIÓN. CINCO PARES DE OJOS SE QUEDARON ABIERTOS COMO SOLES CUANDO LA VIERON.

¡QUÉ HERMOSA ES Y QUÉ VESTIDO…!
NO DEJABAN DE DECIR COSAS BONITAS DE SU MUÑECA, PERO CUANDO VERÓNICA SE LA PIDIÓ UN RATITO, LOLA, MUY SERIA LE CONTESTÓ:
—NO TE LA PUEDO PRESTAR PORQUE PUEDE ROMPERSE. SOLO LA PUEDO TENER YO. LAS AMIGAS DE LOLA, YA NO TAN CONTENTAS, SE QUEDARON CALLADAS. NO LES HABÍA GUSTADO MUCHO QUE NO LES PRESTARA SU PRECIOSA MUÑECA.

DE PRONTO LLEGÓ VANESA, ALEGRE, LLENA DE RISAS, COMO UN TORBELLINO. SALUDÓ A TODAS LAS NIÑAS Y LES MOSTRÓ SU REGALO… A ELLA TAMBIÉN LE HABÍAN REGALADO UNA MUÑECA QUE DECÍA “TE QUIERO”, PERO ESTA VEZ OCURRIÓ ALGO DISTINTO…VANESA SÍ LES PRESTÓ SU MUÑECA Y LA COMPARTIÓ CON TODAS SUS AMIGUITAS...LOLA SE APARTÓ UN POCO DEL GRUPO Y SE PUSO A JUGAR SOLA CON SU HERMOSA MUÑECA NUEVA.

PASARON LOS DÍAS Y LOLA SE DIO CUENTA DE QUE NO ERA TAN DIVERTIDO TENER LA MÁS HERMOSA DE LAS MUÑECAS Y ESTAR SOLA POR NO QUERER PRESTÁRSELA A NADIE. ENTONCES SUPO LO QUE TENÍA QUE HACER PARA PODER JUGAR DE NUEVO CON SUS AMIGAS.

ESA MAÑANA BAJÓ CORRIENDO Y ESPERÓ Y ESPERÓ HASTA QUE, DE UNA EN UNA, FUERON LLEGANDO SUS AMIGAS. CUANDO ESTUVIERON TODAS JUNTAS, LOLA LES PIDIÓ PERDÓN POR HABER SIDO EGOÍSTA, LES PRESTÓ SU MUÑECA Y LES DIJO QUE LAS AMIGAS SIEMPRE SABEN COMPARTIR LAS COSAS MÁS BONITAS DE LA VIDA, Y QUE MÁS IMPORTANTE QUE UNA HERMOSA MUÑECA CAPAZ DE DECIR “TE QUIERO” ERA TENER UNA BUENA AMIGA A QUIEN PODER DECIR “TE QUIERO”.

RECUERDA SIEMPRE LO HERMOSO QUE ES COMPARTIR Y QUE TODO LO QUE COMPARTAS CON LOS DEMÁS LO COMPARTIRÁN TAMBIÉN CONTIGO.


FIN


Visto y leído en: Cuenta cuentos para educar, un espacio creado para compartir una selección de cuentos de todos los tiempos. Están clasificados por valores y emociones, y destinados para la ayuda a educadores, en el trabajo de estas materias con los niños de educación infantil







clic en la imagen


Brindemos...


BRINDAR POR BRINDAR
Por Mex Urtizberea (Músico, actor, escritor, conductor y humorista argentino)

Brindemos.

Brindemos todo lo que podamos brindar.

Brindemos por brindar.

Brindémonos.

Que todo el mundo brinde lo mejor que tenga para brindar.

Que cada uno brinde su aporte.

Que el mundo brinde oportunidades; que los economistas brinden soluciones; que los comerciantes brinden mejores precios; que la escuela brinde herramientas que sirvan; que el fútbol brinde espectáculo; que los políticos no brinden espectáculo.

Que los horóscopos brinden buenas noticias en Amor; que los pronósticos no brinden fantasía; que los hospitales públicos brinden la mejor atención; que las empresas privatizadas brinden mejores servicios.

Que los vecinos se brinden ayuda; que los padres brinden apoyo a los maestros; que los maestros brinden apoyo a sus alumnos; que los alumnos se brinden ayuda entre ellos.

Que los automovilistas no brinden mucho si van a conducir; que la televisión brinde algo más.

Que se les brinde tierra a los sin tierra, techo a los sin techo, alimento a los subalimentados.

Que los sueños brinden realidad; que la realidad brinde algunos sueños.

Que la industria brinde trabajo bien remunerado.

Que las fronteras no brinden muros; que a las víctimas se les brinde justicia.

Que los lectores sigan brindando su tiempo para la lectura.

Que los libros brinden libertad.

Que los libreros brinden ofertas.

Que la historia brinde lecciones.

Que la naturaleza nos brinde sus disculpas; que nadie tenga que pedir disculpas por brindarse a su propia naturaleza.

Que los gobernantes se brinden a los ciudadanos.

Que las personas se brinden confianza; que los que se brindan por entero al prójimo sean festejados.

Que a nadie le falte un festejante con quien brindar.

Que el pasado nos brinde experiencia; que la experiencia no nos brinde sólo canas.

Que el Primer Mundo brinde un buen trato al Último Mundo; que no se brinden acuerdos en desacuerdo con el mundo.

Que haya más brindados y menos blindados.

Que brindar por la paz sea más que una frase hecha.

Que la política brinde la posibilidad de evitar las guerras.

Que ningún gobernante, por brindar de más, inicie una guerra.

Que los soldados brinden en sus casas con sus familias.

Que la familia brinde un lugar para ser feliz.

Que la vida nos brinde siempre otra oportunidad.

Que todo el mundo brinde.

Que cada uno brinde su aporte.

Brindemos.

Brindemos todo lo que podamos brindar.

Brindémonos.

Antes del brindis, después del brindis, brindemos un tiempo mejor.

Brindemos un futuro.

Brindemos mañana: que todas las Noches pueden ser Buenas, si cada uno brinda al mundo lo mejor que tiene para brindar.

Nadie nos quita lo brindado.


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¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!



Ignacio Mex Urtizberea
Para el diario LA NACIÓN.
Viernes 23 de diciembre de 2005 | Publicado en edición impresa

Imagen: © picjoke.net
(editor de fotos en línea gratis)

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Y esto ha sido todo desde acá.
Por ahora, ya no hay más.


Informaron desde Coronel Dorrego para toda la blogósfera, los peque de la biblio.



★ Mi Primer Cuaderno Amiguito ★PequeInformes 2011


★ Mi segundo Cuaderno Amiguito ★PequeInformes 2012


★ Mi tercer Cuaderno Amiguito ★PequeInformes 2013

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